17 ago 2026

Preventivo, correctivo y predictivo: cuándo compensa cada uno

Casi toda la literatura sobre esto acaba concluyendo que el preventivo es bueno y el correctivo malo. Es una simplificación que hace perder dinero, porque hay máquinas en las que el correctivo es exactamente la decisión correcta.

Las tres estrategias, en una frase cada una

EstrategiaCuándo se actúaQué se paga
CorrectivoCuando la máquina fallaLa reparación y la parada
PreventivoCada X horas o meses, según planTrabajo programado, aunque la pieza aún sirviera
PredictivoCuando la máquina avisa de que va a fallarSensórica y análisis, más el trabajo justo

Correctivo: no siempre es dejadez

Esperar a que algo falle es la decisión correcta cuando el fallo es barato, rápido de arreglar y no detiene la producción. Un fluorescente de nave, un rodillo de una cinta secundaria, una electroválvula de la que tienes repuesto en el cajón: montar un plan preventivo para eso cuesta más que la avería.

El correctivo se convierte en un problema cuando es la única estrategia de la planta. Ahí lo que pasa no es que se rompan más cosas: es que se rompen en el peor momento, se atienden fuera de horario a tarifa de urgencia, y nadie sabe si esa máquina se ha roto ya tres veces por lo mismo.

Preventivo: el que más se hace mal

El preventivo consiste en intervenir por calendario o por horas de marcha, antes del fallo. Su problema clásico es que se monta copiando el manual del fabricante, y el manual está escrito para el caso medio, no para tu máquina.

Dos plantas con la misma inyectora, una a un turno y otra a tres, con ambientes distintos y operarios distintos, no necesitan el mismo plan. Un plan genérico acaba en uno de los dos fallos: interviene de más en máquinas que no lo necesitan —y eso se paga en horas y en paradas programadas— o de menos en las que sí, y entonces no evita nada.

El plan útil sale de cruzar tres cosas: lo que dice el fabricante, cómo trabaja esa máquina en tu planta, y qué se le ha roto de verdad. Eso último es lo que casi nadie tiene, porque exige historial. Lo contamos en mantenimiento preventivo industrial.

Predictivo: potente y sobrevendido

El predictivo mide la máquina —vibración, temperatura, consumo— y actúa cuando los valores se salen de lo normal. Bien aplicado es la estrategia más eficiente que existe: no interviene de más ni llega tarde.

El matiz que rara vez se dice: solo compensa en máquinas críticas y de fallo progresivo. Un rodamiento avisa; una tarjeta electrónica, no. Y montar sensórica en una planta que todavía no tiene inventario ni historial es empezar la casa por el tejado — vas a tener datos preciosos de una máquina de la que no sabes cuándo se cambió la correa por última vez.

Cómo se decide, máquina por máquina

La pregunta no es «qué estrategia usamos», es «qué estrategia usamos en cada máquina». El criterio práctico es la criticidad: qué pasa en tu producción si esa máquina para dos horas.

  1. Si para la línea entera y el fallo es progresivo: predictivo, si el coste de la sensórica sale a cuenta; si no, preventivo estricto.
  2. Si para la línea pero el fallo es súbito: preventivo, y repuesto crítico identificado de antemano.
  3. Si tiene alternativa o el trabajo se puede reorganizar: preventivo ligero.
  4. Si el fallo es barato y rápido: correctivo, y sin remordimientos.
Ese reparto es literalmente lo que sale del estudio de una planta. No es una decisión de estrategia general, es una tabla con tus máquinas en las filas.

Lo que hay que tener antes que un plan

Ninguna de las tres estrategias funciona sin dos cosas previas: el inventario del parque y el historial de cada máquina. Sin inventario no sabes qué mantener; sin historial no sabes cada cuánto. Es aburrido y es el paso que más gente se salta.

Que hagamos el estudio de tu planta