12 oct 2026

Consignación de máquinas: cómo dejar un equipo sin energía antes de intervenir

Casi todos los atrapamientos graves tienen la misma escena detrás: alguien mete la mano en una máquina que creía parada, o que sabía en marcha y pensaba que «solo era un momento». La diferencia entre un susto y una amputación suele ser un candado de pocos euros y cinco minutos de procedimiento. Este artículo va de eso: qué es consignar una máquina, qué te exige la ley y cómo hacerlo para que no dependa de la buena memoria de nadie.

Qué ha pasado: otro atrapamiento en rodillos

El 2 de octubre, un trabajador de 51 años quedó atrapado por los rodillos de una cortadora circular en una nave industrial de Pinto (Madrid). Los bomberos de la Comunidad de Madrid tuvieron que liberarlo y lo trasladaron al Hospital La Paz con pronóstico grave, con lesiones en manos, hombro y pecho. La Guardia Civil investiga cómo ocurrió y si influyeron los procedimientos de seguridad o las condiciones del puesto.

No sabemos todavía qué tarea estaba haciendo, y no vamos a especular sobre ese caso concreto. Pero el patrón —rodillos, manos, una máquina que no debía moverse o no debía estar al alcance— es de los más conocidos en la industria. Y mantenimiento es donde más expuesto estás: en una limpieza, un desatasco o un ajuste, las manos entran donde en producción nunca entran.

Qué te exige la ley, sin rodeos

La norma que manda aquí es el Real Decreto 1215/1997, sobre equipos de trabajo. Tiene más de veinte años y sigue en vigor. De todo lo que dice, hay tres puntos que cualquier jefe de mantenimiento debería saberse de memoria:

  • Cada máquina tiene que tener dispositivos claramente identificables para separarla de cada una de sus fuentes de energía (Anexo I, punto 1.12). Cada una: no solo la eléctrica.
  • El mantenimiento, ajuste, desbloqueo, revisión o reparación que pueda suponer un peligro se hace con el equipo parado o desconectado, después de tomar medidas para evitar su puesta en marcha accidental y comprobando que no quedan energías residuales peligrosas (Anexo II, punto 1.14).
  • Cuando esas operaciones supongan un riesgo específico, solo pueden encargarse a personal especialmente capacitado (artículo 3.5).

Fíjate en que la ley no se conforma con «parar». Pide impedir que la máquina arranque mientras alguien trabaja en ella y comprobar que no queda energía acumulada. Eso, en la práctica, tiene un nombre: consignación. Y la obligación de que exista y se cumpla es del empresario, no del operario que se la salta.

Parar no es consignar

Pulsar la seta de emergencia, apagar desde el panel o abrir una protección con enclavamiento detiene la máquina, pero no la deja segura para intervenir. Cualquiera puede rearmar la seta o volver a pulsar el arranque sin saber que hay alguien dentro. Y una máquina «apagada» puede seguir guardando energía de sobra para hacer daño: un cilindro neumático con aire en la línea, un acumulador hidráulico cargado, un volante de inercia que sigue girando, un contrapeso, un muelle tensado o un condensador en el variador.

Por eso hablamos de energías, en plural. En una línea típica de planta hay al menos tres: eléctrica, neumática y gravitatoria. Si tu procedimiento solo menciona el seccionador general, está incompleto.

Los seis pasos de una consignación que funciona

  1. Prepara. Antes de tocar nada, identifica todas las fuentes de energía de esa máquina y dónde está cada punto de corte. Esto se hace una vez por máquina y se deja escrito; no se improvisa delante del equipo.
  2. Avisa y para. Informa al operario y al encargado de turno, y detén la máquina con su secuencia normal de parada, no tirando del seccionador en carga.
  3. Aísla cada fuente. Seccionador eléctrico, válvula de corte neumática, válvula hidráulica, vapor si lo hay. Todas.
  4. Bloquea y señaliza. Un candado personal por cada persona que interviene, con su etiqueta: nombre, fecha y motivo. La llave se la queda quien trabaja dentro. Si son tres, tres candados en una pinza multibloqueo.
  5. Disipa la energía residual. Purga el aire, descarga los acumuladores, espera a que se paren las masas en giro, calza o apoya lo que pueda caer por gravedad.
  6. Verifica. Intenta arrancar la máquina desde su mando normal y comprueba con el equipo adecuado la ausencia de tensión. Después vuelve el mando a cero. Es el paso que más se salta y el que de verdad cierra el procedimiento.

La retirada es igual de importante y va en orden inverso: herramientas fuera, protecciones montadas, personas fuera de la zona, y cada uno quita su propio candado. Nadie quita el de otro. Si alguien se ha ido a casa con la llave, se para todo y se aplica un procedimiento de excepción con el responsable, no una radial.

Los errores más repetidos

  • Limpiar o desatascar con la máquina en marcha «porque si no, no se puede». A veces es verdad que la tarea exige movimiento; entonces la respuesta es un modo de mantenimiento a velocidad reducida con mando sensitivo, o rediseñar la tarea, no la costumbre.
  • Un candado colectivo para todo el equipo. Si el candado no es tuyo, no te protege a ti.
  • Consignar solo la electricidad y olvidarse del aire o del hidráulico.
  • Procedimientos genéricos que dicen «consignar el equipo» sin decir cómo en esa máquina concreta. Sirven para la auditoría, no para el técnico.
  • Técnicos externos que entran sin que nadie les diga cuáles son los puntos de corte. Si subcontratas mantenimiento, la consignación se acuerda antes de que el técnico entre en planta.

Nuestra opinión, con la que se puede discrepar: el problema rara vez es que la gente no sepa qué es consignar. Es que el procedimiento es lento, abstracto o no está donde hace falta, y bajo presión de producción gana el atajo. La solución pasa menos por más formación y más por hacer que consignar bien sea lo fácil.

Qué harías mañana en tu planta

Si tuvieras que elegir por dónde empezar, empezaría por aquí:

  • Haz una ficha de consignación por máquina crítica: fuentes de energía, punto de corte de cada una, energía residual y cómo disiparla. Una foto de cada punto de corte vale más que un párrafo.
  • Pega la ficha en la máquina. Si está en una carpeta de la oficina, no existe.
  • Compra candados personales y pinzas multibloqueo. Es la inversión más barata de todo el plan de seguridad.
  • Revisa que los seccionadores y válvulas de corte admiten candado. Si alguno no lo admite, eso es una tarea de mantenimiento con fecha, no un «ya lo miraremos».
  • Mete la consignación en las órdenes de trabajo. Si la tarea preventiva dice «cambiar rodamiento», que diga también «consignar según ficha» y quién lo hizo.

¿Depende de la máquina? Sí, y mucho. Una prensa hidráulica, una envasadora con varios servos y un horno no se consignan igual, y en equipos con sistemas de seguridad complejos lo sensato es apoyarse en el manual del fabricante y en tu servicio de prevención. Lo que no depende de nada es el principio: nadie dentro de una máquina que otro pueda arrancar.

Dónde entramos nosotros

La consignación es tan buena como la disciplina que la rodea. En Induqo, cada intervención de mantenimiento preventivo queda registrada en el historial de la máquina, al que se llega por QR desde la propia máquina, así que sabes qué se hizo, cuándo y quién lo hizo. Y si estás en Alicante o Murcia, con el mantenimiento gestionado ponemos el técnico en tu planta trabajando siempre con el equipo consignado.

Cuéntanos qué máquinas te preocupan y lo vemos juntos